lunes, 7 de mayo de 2007

El Palacio de El Badia


A finales del siglo XVI, Ahmad, el Dorado, mandó edificar en Marrakesh un palacio que fuera la maravilla del mundo musulman. Trajo a los mejores artesanos y constructores del mundo conocido. Las suntuosas estancias y los delicados jardines fueron decoradas con mármoles italianos, ónices de Madagascar, tallas de marfil, mosaicos cordobeses, estucos persas revestidos con el oro de Tombuctú... a todo trapo, vamos.
Tras concluir la construcción, el Dorado llamó a su bufón y le pidió su opinión. El bufón le respondió con p
roféticas palabras, ya que los tesoros del palacio no tardarían mucho en ser arrasados, “Cuando sea demolido formará un buen montón de tierra”

4 comentarios:

  1. Se echan de menos los buenos bufones... y más sus buenos patrones

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  2. si, desde el rey lear no recuerdo ningun buen tandem rey-bufon

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  3. Hay que suponer que fueron las ultimas palabras del insolente bufon, claro.
    Por cierto aventurero, si te vuelves a quedar en medio haciendo uno de tus dibujitos cuando pase con mi ferrari 00, probaras una de sus mortiferas armas secretas. Aviso.

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