martes, 30 de octubre de 2007

ACAPULCO




Desde mediados de los 40 Acapulco es famoso por el espectáculo que ofrecen los audaces clavadistas. Todas las tardes y noches estos moctezumas anfibios, ícaros destronados, se lanzan al vacio desafiando las nada pacíficas aguas del Pacífico.


Trepan por el acantilado hasta la imagen de la Virgen de Guadalupe que pende de las rocas y desde alli se arrojan al mar, haciendo evoluciones acrobáticas para el regocijo de los turistas.

Los clavadistas más experimentados saltan desde 45 metros de altura y, durante el espectáculo nocturno, saltan con antorchas, permitiéndo ver claramente la caída hasta que desaparecen bajo las aguas, en una total oscuridad .

El truco del clavadista consiste en sincronizar su salto con una ola para garantizar que habrá suficiente agua debajo porque la ensenada es estrecha y tiene escasos 4 metros de profundidad. Esto no es nada facil porque deben tomar en consideración el tiempo de caída, la velocidad del viento y la altura de la ola.





3 comentarios:

  1. Qué sabiduria la del aventurero recodarnos a todos que el secreto está en asegurarnos de que una ola haya llenado nuestra caida. Y que buen twist.

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  2. eso es, gus, lanzemonos a lo desconocido pero comprobemos minimamente que contamos con un colchon para amortiguar la caida

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  3. Recoredemos todos : "solo si la piscina está llena, solo si la piscina está llena".
    Cada vez que les veo saltar se me ponen los ovarios de corbata...

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