a tout asservie
Par délicatesse
j' ai perdu ma vie.
RIMABUD

Queria dedicar esta entrada a Juan Carlos Salaverri, que nos acaba de dejar, amigo irrepetible y la persona mas ingeniosa que he conocido. Y la verdad es que no sé que poner; reproducir uno de sus txistes del aittitte me parece una frivolidad que enturbiaría el dolor de la perdida, pero el inefable Salaverri lo prefeririá a una evocación trágica.
Asi que os dejo un par de cosas que recuerdo que sí le gustaban. Una es este cuadro que escenifica la primera vez que Dante vió a Beatrice, con el florentino Ponte Veccio al fondo.
La otra es esta canción de Henry Mancini, para la película de la pantera rosa. Como él decía, estación de ski de St. Moritz, Alpes Suizos. Una cuadrilla de burguesazos de tomo y lomo, reunidos en torno a una chimenea inmensa y de pronto... ¡Fran Jeffries cantando, sin que nadie la hubiese visto antes allí, y acompañada de una orquesta invisible! Momento mágico!
Hasta siempre, J.C.
Un abrazo!
ResponderEliminarSiempre pasa igual, en estas ocasiones uno no sabe que decir, así pues...ABRAZOS A KASKOPORRO!!!
ResponderEliminarNos vemos pronto.
gracias chicos, hasta el jueves
ResponderEliminar...qué puedo decir Bajis de mis entretelas, que tenía ganas de achucharte..., y ahora MÁS!
ResponderEliminarLamento la pérdida, no están los tiempos como para perder buenos amigos.
ResponderEliminarEra el más ingenioso y el más tierno de los amigos que uno sueña tener. Por eso, no lo olvidamos y nunca se irá del todo...Fue un lujazo conocerte y compartir contigo un trozito de este mundo.Gracias.
ResponderEliminarEra el más ingenioso y también el más tierno de los amigos que uno sueña tener. Por eso no lo olvidamos y nunca se irá del todo... Fue un lujazo compartir un trozo de este mundo contigo. GRACIAS.
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