lunes, 19 de mayo de 2008

carcassonne


Aunque su encanto es innegable, Carcassonne, no deja de ser un pastiche, un exin-castillos a escala natural, un plató para cuentos de hadas donde, de hecho, se han rodado cantidad de películas de época.

Poco debe de quedar de la ciudadela del siglo XIII, tras la ambiciosa reforma de Violet Le-Duc, un arquitecto neogótico del siglo XIX, que cogía los estilos medievales y los reinterpretaba a su gusto. No restauraba, intentando recuperar el estado original de los edificios sino que los edificaba “tal y como deberían haber sido” según su citerio, claro.


Los puristas se echan las manos a la cabeza, pero los turistas disfrutan de la ficticia sensación de retornar a un pasado de juglares y lances de caballería.


1 comentario:

  1. No hay como dejarles las cosas importantes a un pedorro, lechesmaricarmen! Qué santa manía tenemos, cáscaras, cáspita, caramba!! (estas son las tres "ca", sin olvidarnos claro está de "caracoles" jejeje).

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