jueves, 7 de agosto de 2008

Caballero de Olmedo



Abanzaba el aventurero por tierras de Castilla en las implacables horas del mediodia, cuando los trigales sobrepasan el horizonte y se elevan hacia el sol del estio.
El cartel anunció la proximidad de la villa de Oledo. Inmediatamente le vinieron a la cabeza los versos de Lope de Vega
Que de noche le mataron
al caballero.
La rosa de Medina,
la flor de Olmedo

Lo siguiente que le vino a la cabeza fue la posibildad (materializada de hecho minutos mas tarde) de comerse unos huevos fritos con panceta.



5 comentarios:

  1. Tanto martini con ginebra bebí una noche es este pueblo de 14 calles y dos avenidas que me perdí y aún a veces creo que nunca llegué a encontrarme.
    Bueno no, quedaba literario, pero sí que me encontré sí.

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  2. martini con ginebra, una conbinacion infernal

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  3. jaja, buena esa de los huevos fritos.

    saludos, tony.

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  4. pavada de precipitacion virgilio: que pones bermellon las cenizas del avatar de sathyanarayana raju.

    caro padrino, esa mania de ludibrios matrimonios morgonaticos con alcoholes de granos, es un baldon mundial que se llama esperpento.

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  5. Qué razón tienes capitán, ni el mismo Don Ramón lo expresaría mejor.

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