
Esa mañana invernal la aventurera se tomó un cafe, descafeinado de cafetera, en la Plaza real. La terraza era del Glaciar, la temperatura tambien.
La primera vez que fui a Barcelona, hace mas de 20 años, la plaza real me parecio un sitio inhospito, sucio, lleno de yonkis y maleantes, que acechaban en las esquinas, avidos de carteras incautas.
Sin embargo ahora resulta bastante acogedora, con sus terracitas y sus palmeras.

Que si era santa mónica. Es el bar Pastis y hace mucho que no voy pero me encantó. espero que siga siendo al menos algo de lo que fué y además mejor
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