Hay en la villa Adriana un rincón que tenía ganas de visitar desde que hace años lo ví en una escena del “El vientre del arquitecto”. Se trata del llamado Teatro Marítimo, un canal en forma de anillo que encierra una isleta donde había una pequeña villa con todo lo imprescindible. Alrededor del canal un corredor circular, porticado con cuarenta columnas jónicas. A la isleta solo se podía acceder a través de un puente levadizo que se accionaba desde el interior. Este era el retiro del emperador, el lugar donde se refugiaba Adriano cuando queria estar apartado del mundo. De esta manera, la isla le aislaba, física y espirituamente. Funcionaba como una metáfora, pero tambien como una escenografía cósmica, un oratorio concentrico destinado a albergar al emperador divinizado bajo la cúpula celeste.
Woooooooooooooooow !!
ResponderEliminar