El 6 de septiembre llegamos a la Terminal 7 del aeropuerto JFK, de New York City. Nada mas desembarcar los servicios de inmigración me plantean unas cuantas cuestiones: si he participado en el genocidio nazi, si estoy involucrado en espionaje, si he cometido algún atentado terrorista, si porto armas, explosivos o jamón de jabugo. ¿Serán preguntas trampa? Por si acaso contesto a todo que no.“¿Planea atentar contra el presidente de Estados Unidos?” les respondo que no me he planteado demasiado ese asunto pero que Obama me parece un tipo simpático y que en principio pienso respetar su vida. Me dejan pasar amablemente, advirtiéndome de que si cambio de intenciones se lo comunique a la mayor brevedad. “No se preocupe, agente, usted será el primero en saberlo”.
La aventurera sin embargo es retenida durante unos minutos en un módulo de aislamiento, donde se confiesa culpable por dos o mas delitos que involucren depravación moral o violación respecto de una sustancia controlada.
Sin mas contratiempos, nos dirigimos al corazón de la Gran Manzana.
Ahí te quiero ver, en el corazón de la Gran Manzana, en busca del gran gusano. Quien sabe, quizá sea un tipo simpático.
ResponderEliminarPués no Judax, no, no es mala gente mi primo americano, para que nos vamos a engañar, a pesar de la presión socioambiental a la que se haya sometido a diario.
ResponderEliminarY que ganas de empezar a conocer el periplo niuyorico del aventurero, sí señor.
aupa, judax y gus
ResponderEliminarestoy avanzando con los dibujos y a ver si empiezo a coger un poco de ritmo
me da un poco pena dejar el viaje a galica, porque todavia tenia unos cuantos dibujos y susedidos, pero bueno, quizas lo retome mas adelante
Oye, y esos perrunos que tienen en JFK no pudieron oler los restos de la mortadela que aun supuraban por tu piel?
ResponderEliminarYo he pasado por JFK 46 veces y la ultima vez ya por fin les dije que si, que si, que he sido militante del partido comunista! Curiosidad por lo que harian. Bah, perro ladrador, poco mordedor.