jueves, 28 de enero de 2010

Santa Sofia

El edificio más significativo de Constantinopla, y de todo el Imperio bizantino, es la iglesia –mas tarde mezquita y hoy museo- de Santa Sofía, levantada alrededor del año 500, en tiempos de Justiniano. El emperador, sobrecogido ante la apabullante construcción, murmuró: "Salomón, te he vencido", convencido de haber superado el mítico templo de Jerusalén.

Lo más sorprendente de la iglesia es su cúpula de 31 metros de diámetro cuyos empujes se contrarrestan con dos bóvedas de cuarto de esfera que descansan en otras bóvedas y unos muros de un espesor descomunal. Este reparto de presiones dota a la construcción de una sensación de ligereza inigualable, acentuada por los dos pisos de arquerías que se hallan bajo los arcos formeros de la nave. A partir de este modelo constructivo se levantarían las grandes mezquitas muchos siglos después. De hecho hasta mil años mas tarde no se logró superar el tamaño y la altura de su cúpula.

El aventurero quedó de tal manera prendado por ese inconmensurable espacio que apenas acertó a decir “Salomón, menuda goleada te ha metido Justiniano”.

5 comentarios:

  1. Ya, ya, Justiniano, Salomón...pero esto me recuerda una pregunta de exámen: lo de la cúpula ¿eran trompas o pechinas?

    ResponderEliminar
  2. Pechinas, son pechinas. Pero, en Santa Sofía, ¿hay trampantojo, o no hay trampantojo?

    ResponderEliminar
  3. Los cimborrios son de las catedrales barrocas ;D
    Claro que de mezquitas no tengo ni idea, soy de ciencias (preguntadme de complejos cetónicos, del ciclo de Calvin -y Hobbes- jijiji )

    ResponderEliminar
  4. que preguntas! eran pechinas, que yo las vi

    ResponderEliminar