Ya han llegado las tan esperadas fiestas de Bilbao, así que sin dudarlo me he marchado a Haro, huyendo de la vorágine del txupinazo.
En Haro nos han acogido Javi y Mariela, inmejorables anfitriones. Hemos comido chuletillas al sarmiento, hemos degustado excelentes caldos riojanos y nos hemos zambullido repetidamente en la piscina para neutralizar el calor sofocante. Al caer la noche nos dejamos caer por los bares de la Herradura, como buenos biritxis.
Tambien cabe reseñar el play back que hicimos en el jardin, con rancheras, tangos y habaneras. Javi, escondido tras la valla, inundaba la urbanización con su potente chorro de voz mientras yo, subido en un pedestal, movía los labios y gesticulaba como un tenor calabrés, arruinando la tarde a los vecinos.
En fin, que muy bien. Ahora ya me siento preparado para afrontar la Aste nagusia, con ánimo festivo.
Ya esta bien de tanta diletancia..un poco más de profesionalidad.
ResponderEliminarBravo! Bravísimo!! Por ese arranque de ventriloncuismo entre amiguetes xDD
ResponderEliminar