Caminábamos entre los canales, en silencio, absortos por tanta belleza, intentando retener aquel momento en la retina. Atesorando en la memoria el misterio de esa ciudad eterea, llamada a desvanecerse bajo las aguas como el azucarillo en una infusión de menta poleo. Un sueño que se hunde inexorablemente con cada tic-tac del reloj.
A lo lejos divisamos una iglesia románica, creo que la de san Barnaba, y su campanile visiblemente inclinado. El fugitivo, impresionado por la visión, no puede evitar romper el armonioso silencio “Ah, ¿Pero también está aquí la torre torcida de Pizza?”
Habrá quien piense que el Lido es solo un centro de turismo playero, pero no somos nosotros. Para empezar recordemos que es la isla natal de la hermosa Irene Petris, la mas grande actriz italiana del siglo XXI, lo cual ya lo convierte en un santuario para el aventurero. Y si investigamos un poco encontraremos muchas mas cosas de interés. No en vano aquí estaba el núcleo original de población, que se trasladó al interior de la laguna ante la presión de los hunos de Atila, fundando Venecia. En el club de Golf que está en un extremo de la isla, en 1939 se reunieron a solas durante unas horas Hitler y Musolini, y mientras hacían unos hoyos, decidieron como repartirse Europa.
En el dibujo reconoceremos enseguida la iglesia de san Nicolo, cuyas campanas fueron las primeras en anunciar el triunfo de Lepanto. A su lado el aeropuerto Nicelli, donde llegaba el rey egipcio Farouk con su corte de 50 esposas y concubinas en fila india, que inspiró aquella escena inolvidable de Amarcord.
Muy cerca, un cementerio judio y otro ortodoxo, profusamente descrito por Goethe. Tambien hay otro cementerio hoy cubierto por el aeropuerto donde fueron enterrados muchos de los cruzados que murieron aquí durante la Retencion del Lido de 1212. Un gran ejército de 30.000 caballeros se había agrupado en el Lido, para partir a la conquista de Tierra Santa. Pero el Dux les retuvo aquí durante ocho meses sin permitirles salir de la isla, ni aprovisionarse de comida. Muchas de las mejores espadas de Europa murieron durante esta larga cuarentena. Otros se lo tomaron como un veraneo en la playa.
Durante unos dias nos alojamos en el Lido, esa barra de arena que cierra la laguna veneciana, famosa por su larga playa. Esta isla estuvo muy de moda a principios del siglo XX, cuando la realeza europea frecuentaba su casino y sus lujosos hoteles, y los grandes artistas de la época venian hasta aquí a tomar las aguas. Ahora recuerdo aquella escena de Muerte en Venecia, de Visconti, en la que Gustav Mahler languidecía en una hamaca del Hotel des Bains, mientras una gota del tinte de su pelo desteñido, se le deslizaba por la frente, como la vanidad diluida por una decrepitud inexorable.
Otro motivo por el que es muy conocido el Lido (y la verdadera razón de nuestra presencia) es porque, a principios de septiembre, se celebra allí el Festival de cine más antiguo del mundo, que cada año atrae a las más rutilantes estrellas del celuloide. Como muestra de la Mostra, adjunto un dibujo en el que el Fugitivo del amor y el Gran Dakari, dos de las estrellas menos rutilantes del celuloide, atraviesan la alfombra roja.
Yo seguía la escena con estupor desde el photocall. Vi como se acercaron hasta el director de la Mostra, un tal Müller, y consiguieron estrechar su mano. Pero el tal Müller era mas listo de lo que esperábamos, y se dio cuenta enseguida de la catadura de nuestros dos entertainments. Después de la película, en el backstage, se negó a servirles champán y solo su exquisita educación austrohúngara impidió que los echara a patadas.
Shylock, aquel prestamista judio de El Mercader de Venecia que exigía una libra de carne de su acreedor, es otro de los grandes personajes de Shakespeare
Quizas Shylock fue uno de aquellos 700 judíos que en 1516, fueron forzados a mudarse a la esquina noroeste de Venecia, que en aquella época era una zona remota de la ciudad donde se encontraban las fundiciones, que en lengua veneta se dice guetti, o algo asi. La palabra Ghetto empezó a utilizarse para designar este barrio judio, en el distrito de Cannaregio, y pronto se generalizó y dio nombre a todas las juderías del mundo y por extensión a cualquier zona habitada por una comunidad separada. El ghetto estaba totalmente rodeado por agua y tenía solo dos entradas que tenían grandes puertas que se cerraban a las noches y eran controladas por guardias cristianos. A los judíos se les permitía salir de Ghetto durante el día, pero debían llevar una insignia y un birrete para identificarse. Además, solamente se les permitía trabajar como comerciantes de telas, prestamistas o médicos. La relativa tolerancia veneciana atrajo a numerosos judios que provenían de paises distintos y que hablaban distintos idiomas, lo que dotó al barrio de una rica singularidad cultural donde los nigromantes convivían con sefardíes falsamente renegados y seguidores de la Cábala.
Un siglo después, la comunidad dentro del ghetto había crecido a más de 5.000 habitantes, lo que obligó a que el área se expandiera verticalmente con edificios de altura impensable.
Actualmente, el Ghetto no ha perdido su identidad y conserva todas sus características originales, tiendas de productos kosher, librerías hebraicas, tiendas de objetos de culto y dos sinagogas donde los hijos de Abraham siguen reuniendose para celebrar sus ritos milenarios.