
Caminábamos entre los canales, en silencio, absortos por tanta belleza, intentando retener aquel momento en la retina. Atesorando en la memoria el misterio de esa ciudad eterea, llamada a desvanecerse bajo las aguas como el azucarillo en una infusión de menta poleo. Un sueño que se hunde inexorablemente con cada tic-tac del reloj.
A lo lejos divisamos una iglesia románica, creo que la de san Barnaba, y su campanile visiblemente inclinado. El fugitivo, impresionado por la visión, no puede evitar romper el armonioso silencio “Ah, ¿Pero también está aquí la torre torcida de Pizza?”
Yo dije: "aquí también hay una torre torcida, pisha!". No es lo mismo.
ResponderEliminarah, vale, será que entendí mal
ResponderEliminarque bonito, como dos enamorados...
ResponderEliminarMencantan los momentos de lucidez que se nos escapan por la boca jejeje
ResponderEliminarEs una de las mejores cosas del HOmo Sapiens Sapiens
Elegante el Aventurero facilita un escape al Fugitivo, me juego 2 céntimos a que dijo "Pizza"
ResponderEliminarAnimalito!! Tendría hambre!!
ResponderEliminarOyes, tú sí que vas a ir a esto, no?
ResponderEliminarhttp://canales.diariovasco.com/ocio/meca/alex-circo-tabakalera-baladatristedetrompeta-201012101131.php?sms_ss=facebook&at_xt=4d0218df62b0d428%2C0
Hacía mucho que no me pasaba por aqui, pero veo que sigue igual de nitritivo que siempre.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte.