Al frente del gobierno de Dubrovnik habia un principe, que era elegido entre los varones mayores de 45 años, y residía en el palacio. Lo curioso es que el cargo se reelegía mensualmente. Pasado el mes concluía el mandato y el príncipe debia entregar las llaves de la ciudad y del palacio a su sucesor. El objetivo de esta políticamente saludable brevedad era que nadie se apoltronara en el cargo y a la vez que todo el mundo (en realidad, los varones mayores de 45) disfrutara alguna vez de los privilegios del poder y los lujos palaciegos.Ahora se puede visitar el palacio y sus tesoros. En el segundo piso hay una exquisita colección de delicadisimas porcelanas chinas. Afortunadamente Adolfo no estuvo presente en esta visita.
Encantado por tu erudición...que continue.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo
ResponderEliminarEs el más inteligente de la cuadrilla con diferencia. Es lo que tiene no estar todo el rato de formación, lo del Aventurero es innato.
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