
El fugitivo del amor y otros afamados devotos culinarios nos eleboraron una lista de centros de restauración y templos gastronómicos imprescindibles en Cadiz, y procuramos visitarlos todos.
Con ese honesto afan, comimos arroz al señorito en la Marea, marisquería con solera en la playa de la Victoria, y bebimos graneles y embotellados en la Manzanilla de Cadiz, centenaria taberna que oferta manzanillas, amontillados, moscateles, olorosos, creams, brandys y vinagres de Sanlucar de Barrameda.
Degustamos melva canutera en El tio de la tiza, caballa asá y cazón en adobo en el Mini bar y salmorejo con atun de almadraba en El faro. Y desde luego, probamos los inimitables chicharrones al limón en El Manteca, en el barrio de las Viñas.
Y luego nos pusimos a hacer la dieta Dukan.
Mira tú que bien, hasta igual me es útil la información.
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