
Templo de la cocina criolla. Sabrosa y a buen precio, pero, a pesar de su nombre, hay que pagar en dólares. Allí una vez mas, aplicamos la máxima que nos guió durante todo el viaje y que aplicabamos a rajatabla en el desayuno, la comida, la merienda y la cena: “El aventurero siempre debe alimentarse bien, porque no sabe cuando volverá a hacer una comida en condiciones”.
Esa máxima yo la aplico en todo momento
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