
En una de las zonas más antiguas de La Habana Vieja, en la esquina de las calles del Obispo y los Mercaderes, se levanta el Hotel Ambos Mundos, edificio de arquitectura ecléctica terminado en el año 1923.
En sus habitaciones se han alojado Federico García Lorca, Ramón Valle Inclan y ¿cómo no? Ernest Hemingway. La habitación que siempre ocupó el escritor norteamericano ha sido convertida en un pequeño museo sobre su vida. Allí escribió "Crónicas de Pesca" y los primeros capítulos de la novela "Por quien dobla las campanas” en los años 30.
Del hotel dijo que "...era un buen sitio para escribir...", que para ser un premio Nobel, no es que se haya estrujado mucho el cerebro, pero eso funciona así. Es como si hubiese llamado al servicio de habitaciones para decir “se me han atascado el lavabo”, y como lo ha dicho Heminhway, acaba gravado y entrecomillado en una placa dorada, como una cita memorable.
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