jueves, 3 de noviembre de 2011

La catedral habanera




Considerada como el exponente más significativo de la influencia del barroco en la arquitectura cubana, la Catedral de la Habana aparece citada en el Atlas Mundial "Los espacios del barroco", compilado por la UNESCO en 1994.

Erigida a un costado de la Plazuela de la Ciénaga, en la actual Habana Vieja, la iglesia ofició desde 1782 como santuario de los jesuitas quienes la mandaron a construir al lado de su seminario.

En 1789, con la división de Cuba en dos Diócesis, el primer Obispo de La Habana, José Felipe Trespalacios, la consagra como Catedral. El obispo Espada proyectó personalmente el altar mayor de la Catedral, en el que volcó su gusto neoclásico. El proyecto fue sometido a la consideración de la Academia de San Lucas de Roma. Los académicos expresaron: "No se ha hecho hasta ahora en nuestro dictamen otra obra más bella en este género".

Construida en una especie de piedra ostionera, roca sedimentaria muy porosa formada por restos de conchas marinas y piedras erosionadas del mar, en su interior destaca una robusta talla de San Cristóbal. Según tengo entendido, en su interior estuvo mucho tiempo enterrado Cristóbal Colón. O al menos allí estaban los mismos restos que ahora descansan en la catedral de Sevilla, también bajo la protección de un colosal San Cristóbal.

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