Ya voy llegando a Ventosa, el primer pueblo que me encuentro en el camino.
Corroborando su nombre, una suave brisa sopla desde el oeste, y hace ondularse las espigas de los trigales, de un verde aun intenso, en esta epoca del año.
En el punto opuesto del círculo cromático, el rojo vivo y opiaceo de las amapolas que salpican la vereda.
Creo que me han echado unas cuantas en el colacao. O quizas un poco burundanga

No hay comentarios:
Publicar un comentario