Ya he llegado a Belorado, final de esta etapa.
Me instalo en el albergue, situado en un lateral de la iglesia. Es un sitio curioso, un antiguo teatro parroquial adaptado para albergar a los peregrinos. Austero y humilde, sin ningun tipo de comodidades. Pero a mi no me importa, porque llego reventado
Recuerdo aquellos versos de Jorge Llopis:
"Pernoctar no es ningun acto
que precise un tono docto
y yo, funebre e indocto,
mas de espiritu selecto,
si encuentro un sitio perfecto
para pernoctar, pernocto"