martes, 7 de agosto de 2012

en transito


¿Como compartir la vivencia de un viaje por China? ¿Cómo trasmitir cuanto mis retinas atesoraron? ¿Como comenzar el relato de aquellos extraños acontecimientos?  Una buena fórmula suele ser empezar por el principio.

Volamos vía Paris. Tuvimos que estar unas cuantas horas en el aeropuerto Charles de Gaulle, desde donde debiamos volar a Pekín. Rondando ya la medianoche en las desoladas salas de espera, nos conectamos a un ordenador para ver la final de la Eurocopa, y se nos fueron juntando todos los apátridas del duty free. Criaturas perdidas, aburridas, abocadas a un tránsito perpetuo, armadas con sus toblerones gigantes. No recuerdo el resultado exacto, pero la roja le dio un baño a Italia.

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