miércoles, 17 de octubre de 2012

Pagoda de la oca, grande y pequeña

Pagoda de la Gran Oca.

Aunque son lo que le han reportado su fama internacional, Xiang es mucho mas que los Guerreros de terracota, no os creais. Fue la Capital del Imperio mucho antes que Pekín, durante la dinastía Tang, y de aquela época conserva sus imponentes murallas de 12 metros de alto y 18 de grosor, que rodean todo el perímetro de la ciudad.

Sus muchos siglos de historia han visto crecer las grandes corrientes religiosas de oriente. A sus montes se retiró Lao-Tse, para escribir sus enseñanzas en el Tao te king.

Pero su gran legado espiritual se percibe sobre todo en la Pagoda de la Gran Oca y  la Pagoda de la Pequeña Oca, sagrados templos del siglo VII, que albergan los sutras budistas que el monje Xuan Zang se agenció en su largo viaje por la India. Tras atravesar inhóspitos desiertos y montañas nevadas, y habiendo vencido a innumerables demonios, Xuan Zang regresó a su añorado Xiang. Rechazó un cargo ministerial que le ofreciera el mismisimo emperador Tai Zong y fundó esta Pagoda de la Gran Oca, donde se recluyó durante 19 años a traducir del sanscrito aquellas sutras que recogían de manera sistemática las principales obras del budismo indio Mahayana del siglo V, y que aun hoy inspiran a Richard Gere y a mi buena amiga Pe, y a gente asi.

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