
Se llamaba Huan Shi pero, por facilitarnos la diccion, quiso que la llamaramos Sabrina.
Nos guió por las callejuelas de Bejing y nos introdujo en la hogareña intimidad de los hutongs. No enseñó a decir Ni hao (hola), Xixie (gracias) y Pu Lá (comida picante) y a contar hasta diez con los dedos de la mano, que nada tiene que ver con como contamos en Occidente.
Por todo ello, mi rendido agradecimiento.
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