lunes, 19 de noviembre de 2012

moedong




El trayecto en tren desde Xian hasta Luoyang duraba toda la noche, asi que sacamos el tablero de ajedrez y dispusimos los trebejos sobre sus escaques.

Todos los niños que viajaban en el vagón se metieron en nuestro compartimento, para asistir a aquel espectáculo que parecía resultarles tan insólito.

En mitad de aquella algarabía ferroviaria, un niño gordito y simpático exclamó. “Moedong, moedong!”. Esta consigna enseguida se trasformó en un clamor en boca de toda la chiquillería del tren, a pesar de que el abuelo del gordito pedía un poco de silencio. Nosotros mismos, sin saber su significado, empezamos a repetirlo mecanicamente, como un mantra que nos ayudaba a concentrarnos en la busqueda la postrero jaque mate. “Moedong, moedong…” ¿que querrá decir?



No hay comentarios:

Publicar un comentario