Casi a diario solíamos ir a la Heladería Coppelia, a degustar sus exquisitos helados. La heladería está abierta las 24 horas y tiene capacidad para atender 1000 personas. Y siempre esta lleno.
Tiene un salón de espera con mesas y sillas donde se agrupan los turistas extranjeros. En el resto de la tienda, la parte más grande, están los clientes locales hacinados, haciendo una larga fila para poder conseguir el helado. En la zona turística se paga en pesos convertibles (CUCs) y en la zona para nativos en pesos cubanos, aunque nosotros pagábamos en pesos cubanos (bien barato, por cierto) y nunca tuvimos que esperar una cola y nadie nos dijo nada.
Coppelia se inauguró el 4 de Junio de 1966, y está ubicada en la famosa esquina de L y 23, junto al cine Yara, en uno de los edificios mas curiosos construidos en Cuba, fruto del talento del Arquitecto Mario Girona. Cada sala es una plataforma circular suspendida de 12 metros de diámetro apoyadas sobre pilares inclinados de hormigón armado, fundidos en el lugar y rematados por un enorme lucernario de cristales de colores.
El helado mas famoso es el de fresa y chocolate, que dio nombre a la película homónima y homófila de Gutierrez Alea, que ganó el Oscar a la mejor película extranjera en 1994, amen de otra infinidad de premios. Varias escenas de la película transcurrian bajo los contrafuertes de hormigón de esta singlar heladería.


