Fue gracias a la hospitalidad de Menchu y Natxo, conocidos investigadores, que nos acercamos al Puerto de Santamaria. Nos ofrecieron techo y comida, cariño y conversación, y unos comics para leer en los ratos muertos, cuando la nespresso no reclamaba mi presencia.
Y ademas, cuando habia alguna tensión o situación conflictiva, el pacificador mediaba y hacía que se prevaleciera la sensatez y todo se resolvia pacifica y cordialmente
en fin que muy a gusto

Lo mejor los descojones que nos pegamos cuando te ibas a la cama.....jejejejeje
ResponderEliminarlo tuyo con la Nespresso sobrepasó lo de la oveja y el psiquiatra en la película de Woody Hallen...
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