domingo, 6 de octubre de 2013

Fuente de la Reniega



Mediado el ultimo repecho hacia el alto del perdon, llego a la fuente de Gambellacos, tambien conocida con el nombre de la Reniega. La leyenda cuenta que a este mismo lugar llegó un peregrino sediento y que el diablo estaba alli taimado, aguardandole. Le ofreció agua a cambio de que renegara de Dios, y abjurara de su devoción jacobea. El peregrino, medio moribundo, despreció la oferta y rezó hasta que el demonio se marchó, lamentando la escasa eficacia comercial de su soliloquio. Y según se fue, de la roca manó esta generosa fuente que sació su sed. 

 Cuando llegué yo a la fuente de Gambellacos, estaba alli apostada, hermosa y rubia como la cerveza, una joven nórdica. Influido por la leyenda, la tomé en un principio por criatura del Infierno, o quizas del Nilfein, la oscura morada de Loki en la cosmología escandinava. Dispuesto a caer en la tentación, estuve un rato alli sentado, esperando a sus obscenas proposiciones, incluso me di un par de vueltas alrededor de ella, intentando llamar su atención. Pero visto que no me hacía ni el mas mínimo caso, concluí que no era demonio ni walkiria, sino criatura carnal y terrenal, y que no tenia ningun interés en tentarme, asi que continué la ascensión, ligeramente frustrado.

4 comentarios:

  1. Pues he leído en el blog de la rubia nórdica que ella pensó lo mismo de tí, y cuando partiste se quedó frustrada. Tontamente, te has perdido el revolcón de tu vida...!!

    ResponderEliminar
  2. A la Rubia seguro que no le dejaban pagado el almuerzo...

    ResponderEliminar
  3. seguro que no estaba tan bien cuidada como yo

    pobrecita

    ResponderEliminar