El “Codex Calixtinus” (1139), auténtica de guía de peregrinos medieval, obra de Aymeric Picaud, hace una curiosa advertencia a los caminantes que atraviesan el rio Salado por el puente del Molino, entre Cirauqui y Lorca. Dice asi el célebre Códice Calixtino “¡Cuidado con beber en él, ni tú ni tu caballo, pues es un río mortífero!”. Añade que preguntaron a unos navarros que había allí esperando, si podían abrevar los animales y les dijeron que sí “por lo que les dimos a beber a nuestros caballos, que al punto murieron dos, que los navarros desollaron allí mismo”.
Parece que los paisanos aguardaban en el puente al paso de los peregrinos, ocultando que las aguas de este rio están repletas de sales por lo que no son aptas para el consumo. Cuando los animales bebían de sus aguas salobres, al poco caian muertos y los taimados las destripaban y organizaban un festin a costa de los atribulados peregrinos, que debían continuar el camino a pie. Si no saben aguantar una broma que se vayan del pueblo, diría Gila.
Este relato debe ser admitido con cautela, ya que Aymeric sentía por los navarros una evidente animadversión y tiende a retratarlos como bestias embrutecidas y despiadadas, con un sentido del humor de pésimo gusto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario