A la salida de la ceremonia nos repartieron sombreros de paja, abanicos, gafas de sol, sombrillas chinas y alpargatas payesas, para relevar a las agujas de los Louboutin. Regalos que serían de gran utilidad a lo largo de la velada, y que a la vez conseguían que la gente discreta pareciera excentrica y que la gente excentrica pareciera extrafalaria.La imagen de los invitados con sus mejores galas y sus impecables chaques coronados por esos sombreros campesinos, cruzando por el camino entre trigales, evocaba las peliculas de Jean Renoir y su "joie de vivre".
Solo sacas a lo famosos...¿y los que hemos compartido contigo traslados y transportes?
ResponderEliminarY mesa y mantel...
ResponderEliminarcalla calla
ResponderEliminarcalla calla