Pero empecemos por el principio como el Abuelo Cebolleta.
Volé desde Madrid, haciendo escala en Dubai. con Emirates Airlines. Una azafata de inquitante parecido con Gadafi
me preguntó si sabia ingés. “Yes” asentí
yo y gracias a esta inocente mentira me asignó un flamante asiento de
ventana en la confortable fila de emergencias desde la que pude distinguir
perfectamente las pirámides de Egipto cuando sobrevolamos el Cairo , mas alla
de la linea que separa la fértil franja
del aluvión del nilo de las inmensidades del desierto.
Tambien me impresionó surcar el espacio aéreo de Kuwait e
Irak. Al osurecer se distinguían unos pequeños puntos incandescentes que yo
supuse pozos petrlíferos, pero bien podrían ser campamentos de la Nación
Islamica esperando la llamada a la Jihad.



