jueves, 8 de enero de 2015

Valverde de la Vera


 
Nuestro siguiente destino es  Valverde de la Vera, uno de esos pueblos que conservan intacto todo su encanto, en un ambiente de siglos y tradición que se preserva con celo

Sus calles estrechas y tortuosas preservan la arquitectura judeo-medieval para combatir el frío del invierno. Por el centro del empedrado, discurren las regueras,  para distribuir el agua de riego de las huertas y facilitar la limpieza del casco urbano. Las casas tienen un planta baja de piedra, con soportales, y un piso superior de abobe con voladizos de madera.

Hay incluso un castillo, levantado por  los Monroy, que conserva la torre el homenaje y parte de la muralla exterior. Su estado un poco ruinoso no hace sino aumentar su misterio y su aspecto fantasmal.

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