domingo, 1 de febrero de 2015

LOSAR DE LA VERA




El viajero que llega a Losar de la Vera se sorprenderá al descubrir unos setos esculpidos con caprichosas formas,  flanqueando la entrada del pueblo.  A ambos lados de la carretera, estas esculturas florales engalanan los jardines: animales,  formas geométricas, figuras humanas… Al parecer, el jardinero del pueblo se quedó viudo, y empezó a tallar  formas en los setos, como homenaje a su mujer y  para mitigar el dolor de la perdida.

Y aun el pueblo depara otra inolvidable sorpresa: el bar Pelicano, regentado por un provecto motero, mas calvo que canoso, y que ofrece como tapa unas migas extremeñas que rozan lo sublime.

 


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