lunes, 23 de marzo de 2015

Candelario


Aunque no es propiamente Caceres, merece hacerse una escapada a la sierra de Bajar, en la  vecina provincia de Salamanca, para visitar el pintoresco pueblo de Candelario. Esta villa se recuesta en la falda occidental de dicha sierra, en cuyas cumbres nunca falta nieve. Este clima severo es ideal para curar embutidos

La arquitectura de Candelario, aunque no reniega de orígenes serranos, es fruto directo de esa actividad económica: la industria chacinera del cerdo ibérico. La tipología de edificio respondía a las funciones de pequeña industria familiar, y practicamente todas las viviendas dedicaban la planta baja a matadero y secadero. En su apogeo Candelario  llegó a contar con 103 fábricas de embutidos. Un paraíso para los apóstoles del chorizo y la tocineta.

La estructura urbana, muy condicionada por la topografía, se compone por cuatro calles que siguen las líneas de máxima pendiente, unidas de forma transversal por otras secundarias. Por las  calles mas empinadas discurren unos generosos canales de desague, que se utilizaban para canalizar el agua que baja de la sierra hacia los regadios, pero también para limpiar las cazuelas, los cuchillos y la utilleria de la matanza. En la epoca de la festividad de San Martin, cuando se sacrifican miles de cerdos en el pueblo, los canales se convierten en regueros de sangre  de un rojo tan intenso como las llamas del infierno.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario