Desde su fundación a finales del siglo XII, por orden del rey de
Navarra, Saint Jean Pied de Port se convierte en la ciudad-clave del reino, de
las tierras de la vertiente Norte de los Pirineos. Su estrategica situación al
pie de los Puertos, como su nombre indica, la convirtió en un plaza codiciada. De ahí que garantizara su seguridad con una robusta muralla, que ha
llegado intacta hasta nuestros días.
Estas murallas se pueden recorrer en la actualidad por un bucólico Camino de Ronda, que deja al vista huertas y fachadas traseras de cuidada fabrica.


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