Antes
de ir al Bosque Beresi, hicimos una caminata por la reserva de la biosfera, desde
Gernika hasta san Kristobal, recorriendo las marismas del Urdaibai y el antiguo camino
juradero.
A la vuelta, recompensa en un tempo
gastrónomico de larga solera: el Boliña Zaharra junto a la estación de tren
de Gernika. Unas octogenarias injubilables llenaron nuestra mesa de tradicionales perolos.
Comida de fundamento en generosas raciones. Suculenta la sopa de pescado. El arroz con leche
antológico.
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