lunes, 13 de julio de 2015

conciergerie



Construido como residencia real y sede del poder de la monarquía francesa entre los siglos X y XIV, en 1392 el edificio de la Conciergerie fue convertido en prisión. Durante la Revolucion Francesa fue un temido presidio donde se hospedaron ilustres reos como la reina destronada, Maria antonieta.  Acusada de los crímenes más degradantes, la archiduquesa de Austria, calificada de azote y sanguijuela de los franceses, abandonó su celda el 14 de octubre de 1793 y compareció, pálida y fatigada, ante el Tribunal Revolucionario, en La Conciergerie, considerada la antesala de la muerte.  fue acusada de conspirar contra Francia y de promover intrigas de toda especie, de satisfacer sus caprichos desmesurados arruinando las finanzas del país e incluso de haber mantenido una relación incestuosa con su hijo Luis Carlos, delfín de Francia. 

La mañana del 16 de octubre de 1793, hace 222 años, todo París se halla en las calles, en los balcones y en los tejados. María Antonieta, abucheada e insultada,  odiada por un pueblo acosado por el hambre. se dirige al cadalso con las manos atadas a la espalda, condenada a morir en la guillotina, a los 37 años de edad, y casi nueve meses después de la ejecución de su marido, el rey Luis XVI. Cae la cabeza de la reina y el verdugo la muestra a la muchedumbre que abarrota la plaza de la Revolución -la actual plaza de la Concordia, donde nace la avenida de los Campos Elíseos- y que grita con furia: ¡Viva la República!

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