Doña María Rodríguez de Monroy,
conocida como “María la Brava”. Natural de Plasencia, cuando contrajo matrimonio con Enrique Enríquez, se trasladó a vivir a
Salamanca, a una casa que aún se conserva en la ciudad del Tormes y aun lleva su nombre.
Pronto enviudó Maria y quedó con dos hijos a su cargo: Luis y Pedro, conocidos
como “Los Enríquez”. En una disputa surgida en un juego de pelota Pedro, el
pequeño, fue asesinado por los hermanos Manzano.Temiendo las represalias del
Luis, los Manzano le tendieron una emboscada y le dieron muerte como a una
alimaña.
No quedaban varones en la familia que vengaran la muerte de los Enriquez y
poco podian temer de la anciana madre, pero por si acaso, los Manzano huyeron a
Portugal. doña María, que no se encontraba en Salamanca, regresó para enterrar
a sus hijos. despues difundió la falsa noticia de su retirada a tierras
segovianas para llorar tan triste pérdida, pero en realidad partió hacia Portugal
donde consiguió localizó a los hermanos Manzano, los mató y los decapitó. Luego
volvió a Salamanca con las cabezas y las arrojó sobre las tumbas de sus
hijos en la Iglesia de Santo Tomé.
Y entonces ya se quedó a gusto la señora.
Esta matanza enzarzó los ánimos; la ciudad se dividió en dos bandos, el
llamado de San Benito, alrededor de la familia de los Manzano y el de Santo
Tomé, encabezado por los Enríquez, y la rivalidad no terminó hasta años mas
tarde cuando el fraile Juan de Sahagún consiguió apaciguar los ánimos y
terminar con la guerra de los bandos.
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