lunes, 2 de noviembre de 2015

Hefesto



El Hefesteion,  o Templo de Hefesto, dominaba la colina del ágora. Es el mejor conservado de la antigüedad. Construido en mármol, entre los años 460 y 415 a. C., es un templo de orden dórico, con períptero hexástilo.

Las metopas de la fachada izquierda  representaban los trabajos de Heracles. Los de la fachada opuesta reproducen las no menos heroicas hazañas de Teseo. Del frontón quedan pocos fragmentos, parece ser que hacían referencia a Hefesto, a quien está consagrado el templo.



Hefesto es el señor del fuego. Divinidad poderosa, combate ante Troya con la llama y en la Gigantomaquia. Hijo de Hera. Zeus le expulsó del Olimpo durante una pelea do­méstica con Hera, en la que él había defendido a su madre. Lo agarró de una pierna y lo lanzó hasta la isla de Lemnos. Quedó cojo y deforme, y lógicamente malhumorado, a consecuencia de la caída. A pesar de ser un tipo huraño y contrahecho, consigue casarse con un pibón como Afrodita.  


Homero le describe como un fino orfebre y un habilidoso currela, que realiza obras magníficas en los palacios de los dioses del Olimpo y en su propio hogar. No en vano es el dios de los herreros y de los artesanos. De su fragua, situada en el epicentro del Etna, salieron maravillas como las sandalias aladas de Hermes, el cinturón de Afrodita, el carro con el que Helios surcaba los cielos, el arco y las flechas de Eros, el casco invisible de Hades, y hasta el rayo de Zeus …


Se lució especialmente en su propio trono: asiento reclinable, reposabrazos abatibles, una base giratoria que le permitia desplazarse a su voluntad, todo ello de oro y piedras preciosas, pura ergonomía. Ya les gustaría en Ikea tenerlo en su catalogo de sofás.  


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