El
Hefesteion, o
Templo de Hefesto,
dominaba la colina del ágora. Es el mejor conservado de la
antigüedad. Construido en mármol, entre los años 460 y 415 a. C., es un templo
de orden dórico, con períptero hexástilo.
Las metopas de la fachada izquierda representaban los trabajos de Heracles. Los de la fachada opuesta reproducen las no menos heroicas hazañas de Teseo. Del frontón quedan pocos fragmentos, parece ser que hacían referencia a Hefesto, a quien está consagrado el templo.
Las metopas de la fachada izquierda representaban los trabajos de Heracles. Los de la fachada opuesta reproducen las no menos heroicas hazañas de Teseo. Del frontón quedan pocos fragmentos, parece ser que hacían referencia a Hefesto, a quien está consagrado el templo.
Hefesto
es el señor del fuego. Divinidad poderosa, combate ante Troya con la llama y en
la Gigantomaquia. Hijo de Hera. Zeus le expulsó del
Olimpo durante una pelea doméstica con Hera, en la que él había defendido a su
madre. Lo agarró de una pierna y lo lanzó hasta la isla de Lemnos. Quedó cojo y
deforme, y lógicamente malhumorado, a consecuencia de la caída. A pesar de ser un
tipo huraño y contrahecho, consigue casarse con un pibón como Afrodita.
Homero le describe como un fino orfebre y un habilidoso currela, que
realiza obras magníficas en los palacios de los dioses del Olimpo y en su
propio hogar. No en vano es el dios de los herreros y de los artesanos. De su
fragua, situada en el epicentro del Etna, salieron maravillas como las sandalias
aladas de Hermes, el cinturón de Afrodita, el carro con el que Helios surcaba
los cielos, el arco y las flechas de Eros, el casco invisible de Hades, y hasta
el rayo de Zeus …
Se lució especialmente en su propio trono: asiento reclinable, reposabrazos
abatibles, una base giratoria que le permitia desplazarse a su voluntad, todo
ello de oro y piedras preciosas, pura ergonomía. Ya les gustaría en Ikea tenerlo
en su catalogo de sofás.

se lo copió a Lecorbusiano
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