miércoles, 2 de diciembre de 2015

Diogenes


 
 
Paseando por la calle Diógenes, me pregunto si sería allí donde el filósofo cínico (que no cínico filosofo) tendría instalada la tinaja en la que residía, rodeado por su jauría de perros.

También me pregunto porque se conoce como síndrome de Diógenes a la tendencia a acumular basuras y objetos inservibles, cuando este hombre es conocido por haberse deshecho de todo lo superfluo y haber predicado la renuncia a las pertenencias materiales. De hecho, pocas posas pudo acumular si vivía en una ajustada vasija de barro.

Me pregunto, ya puesto a preguntarme, si sería en esta calle donde Diógenes recibió la visita de Alejandro Magno Alejandro. El todopoderoso rey de Macedonia, al ver las paupérrimas condiciones de vida del anciano filósofo, le preguntó si podía hacer algo para mejorar su situación. «Sí, apartarte, que me estás tapando el Sol», contestó Diógenes de malas maneras. El macedonio no solo aceptó el desplante sin enfadarse, sino que le mostró su máxima admiración: «De no ser Alejandro, yo habría deseado ser Diógenes». Poco amigo de los términos medios, vino a decir: De no ser el hombre más rico, yo habría deseado ser el más pobre.

3 comentarios:

  1. Lo llamaban cínico porque en un si,posio al que le habían invitado lo compararon con los perros. Diógenes se orinó en el suelo, para demostrar la importancia que le daba a los juicios de valor de su interlocutor.

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  2. Creo que Alejandro y Diógenes se encontraron en lo que quedaba de Tebas.

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