lunes, 2 de mayo de 2016

Cimadevilla


 

Cimadevilla es el núcleo originario de Gijón. Y como su nombre indica se encuentra en la cima de la villa, en la ladera interior  del Cerro de Santa Catalina, un ismo  que se adentra en el mar desafiando a las galernas y tempestades. Aquí se conservan los vestigios mas antiguos de la ciudad: los restos de la muralla romana, palacios, emitas, conventos, fuertes, el antiguo Ayuntamiento, la torre del reloj, las termas romanas o la llamada plaza de La Corrada, un gran patio de vecinos, que en tiempos pasados fue escenario de espectáculos, incluso de alguna novillada.…


Pero el perfil mas caracteristico de Cimadevilla es el de un barrio marinero, con sus casas típìcas de pescadores, su retícula irregular, de parcelas estrechas, adaptadas a la abrupta orografía del cerro de Santa Catalina, su lonja del pescado y sus redes al sol.


En  la calle de Óscar Olavarría se encuentra la Capilla de La Soledad, levantada en el siglo XVII y antigua sede del Gremio de Mareantes. Este gremio  de Mareantes financiaba y organizaba la captura de ballenas en el puerto gijonés. Los atalayeros, desde lo más alto de Cimavilla, divisaban a los preciados cetáceos y avisaban con hogueras a los balleneros que salían a su encuentro para darles caza.


La ballena, una vez arrastrada a tierra, se despiezaba y repartía, estando presentes el párroco de La Soledad y algún representante del Gremio. La tradición mandaba que el vientre fuese para la Capilla de La Soledad, una aleta para el pescador que le había dado muerte y la otra repartida entre toda la comunidad de pescadores. No sé qué utilidad les darían a estas vísceras y apéndices del pobre bicho, pero seguro que eran como oro marino, aunque solo fuera por el tamaño.

 

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