miércoles, 4 de mayo de 2016

Txillida


 

En lo alto del Cerro de Santa Catalina, entre Cimadevilla y el mar, Eduardo Txillida diseñó su colosal escultura “El Elogio del Horizonte”. Con  10 metros de altura y un peso de 500 toneladas, está realizado en hormigón armado, en el propio emplazamiento, a partir de dos pilares que actúan como soportes de una elipse abierta.  
Paredes desnudas, frías sólo en apariencia Sus  brazos acogedores te abrazan y susurran a tu oído el batir de las olas. Marco privilegiado de los incontables contrastes entre el cielo y el mar,  no siempre ha sido apreciado por los foráneos. De hecho, el acervo popular  ha descartado el pomposo nombre del "Elogio del horizonte"  y lo ha sustituido por el menos poético pero igualmente elocuente de la "Taza del wáter de King Kong".

2 comentarios: