Aunque las ruinas romanas pueden aportarnos una idea de la magnificiencia de tiempos pasados, resulta difícil imaginar, entre los portentosos muros desnudos de las Termas de Caracalla, la maravilla arquitectónica que fueron en su época.
Revestidas de mármol y decoradas con preciadas obras de arte, las Termas de Caracalla fueron las más suntuosas que se construyeron en la antigüedad. Contaban con sofisticados sistemas de abastecimiento de agua, así como de calefacción y desagüe. Los hornos de leña que alimentaban los esclavos servían para calentar los suelos y paredes de las termas, además del agua.
Tras permanecer en funcionamiento durante más de trescientos años, las termas dejaron de utilizarse en el año 537 cuando los bárbaros que sitiaban la ciudad destruyeron los acueductos que las abastecían de agua. Al parecer, la idea de la higiene de estos pueblos del norte distaba bastante de los refinados sistemas que proporcionaban las termas.

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