Últimamente
no viajo mucho. Llevo una vida recatada y recoleta, y apenas me muevo de mi
barrio. En esta tesitura me cuesta alimentar un blog que lleva el pomposo
nombre de Viajes morrocotudos, sin parecer un farsante.
Para
salir de este bache creativo se me ha ocurrido reseñar algunos bares de Madrid,
que he visitado y dibujado en mis escapadas por la Corte. Una pequeña selección,
arbitraria y subjetiva, como no puede
ser de otra manera, en esa babilonia hostelera de la capital. Ya decía Sabina
que solo en Antón Martin hay más bares que en Noruega. Pero puede
que alguien le descubra alguna taberna curiosa
y que se anime a visitarla en su próximo viaje. O igual no.

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