Hablemos
hoy de El Comunista, restaurante de comida casera situado entre la plaza de
Chueca y el mercado de San Anton. La gente le llama el comunista, porque en
remotos tiempos acudian militantes de la
vecina Casa del Pueblo. Pero no lo busquéis
con este nombre. El rotulo que corona sus puertas de madera roja, solo señala “Tienda
de Vinos y Comidas”, nombre añejo y descriptivo, que parece tener su origen en
los vinos de Valdepeñas que servían a granel directamente del pellejo, en una época
en la que eran habituales Azorín,
Alberti o Jacinto Benavente o los hermanos Machado.
El chaval
que atiende actualmente es el biznieto de los primeros propietarios Francisca
Gómez y Jacinto Pinto, y te diría que aun hoy conviven varias generaciones en
la plantilla. En los fogones sigue mandando la matriarca, que imprime a los
guisos y pucheros toda su sabiduría de madre de familia numerosa.
Solo abren a la hora de las comidas y de las
cenas pero nadie te impedirá que te tomes una cervecita o un vermú de caña si vas en el
horario correspondiente. Y si te quedas a comer pues muy buena elección. Comida
casera sin tonterías, en un ambiente centenario

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