Si se visita el Alentejo portugués llegando desde Badajoz,
buena idea es empezar el viaje por Estremoz, una de las poblaciones más vistosas de la comarca, que ofrece su hermoso perfil amurallado hacia la carretera
de Lisboa.
Atravesemos el Rossío, inmensa plaza donde los sábados se celebra un concurrido
mercado y ascendamos por la estrecha Rua da Frandina
desde la Praça Luís de Camões hasta atravesar las murallas interiores del castillo por el Arco da Frandina.
Desde la
antigua armería de Joao V, hoy convertida en Pousada,. Eclipsada por la vecina
y turística Evora, Estremoz conserva prácticamente intacto un patrimonio
excepcional apenas conocido, por
Alli, en la ciudad alta, nos encontraremos con el
Palacio Real y su torre del homenaje construida íntegramente en mármol de las canteras de la comarca: la Torre das Três Coroas. Desde alli
se domina no sólo el casco antiguo amurallado, sino la ciudad barroca y todo el
entorno, hasta casi la frontera española.
El palacio
está ocupado actualmente por la Pousada de Rainha Santa Isabel,
cuya estilizada estatua vigila la entrada. Y es que la santa reina, esposa de
don Dionis, falleció en el castillo de Estremoz, cuando intentaba mediar en los
cruentos enfrentamientos que protagonizaban distintos miembros de su familia y
que salpicaban a todo Portugal arrastrándolo hacia guerras fratricidas.

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