El centro neurálgico de Evora es la plaza de Giraldo, asi
llamada en honor al caballero portugués de nombre Geraldo Sin Miedo (Geraldo
Sempavor) que conquistó la ciudad a los almohades en 1165 acompañado de un ejército de mercenarios, proscritos y aventureros. Este legendario guerrero, al servicio de Afonso
Henriques, primer rey de Portugal, conquistó varias ciudades a los musulmanes, a mediados del siglo
XII, tanto en Portugal como en Extremadura, y ya puesto también algunas a los
cristianos: Trujillo, Cáceres, Montánchez, Santa Cruz de la Sierra, Badajoz y
Lobón. Pero la toma de Évora está especialmente envuelta en la leyenda.
Al estar Évora en una planicie descubierta, solamente podía
avistarse al enemigo desde la atalaya de S. Bento. Geraldo aprovechó que el soldado
musulman que vigilaba desde esta atalaya
había cedido su puesto a su propia hija para retirarse a descansar. Escaló la
torre disfrazado del moro muza y degolló a la muchacha sin miramientos,
haciendo lo mismo a continuación con su padre. Entonces, pudo hacer desde allí
señales falsas a los guardias moriscos de
la plaza, que salieron en persecución de una partida de soldados que Geraldo
dispuso para distraerlos, en tanto conseguía, en la confusión, entrar en la
ciudad fortificada, apoderándose de ella.
Años mas tarde, tras bastantes batallas ganadas y alguna
derrota definitiva, se introdujo en Ceuta disfrazado, pero fue reconocido,
detenido, acusado de espionaje y degollado, en un periquete.

Dos veces he estado en ëvora ignorante de todas estas historias....
ResponderEliminarhay que informarse, lisensiado
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