Despues de recorrer Evora a fondo, ya es momento de ir acercándose a la costa.
A esas playas inmensas bañadas por el océano Atlantico. Pero antes hagamos una
parada en Alcaser do Sal, que bien merece. Aunque aun no hemos llegado al
litoral, el aroma del salitre ya llega hasta este pueblito y su ambiente
marinero queda muy visble en las parrillas de los restaurantes del paseo: douradas, lulas, rovalos, sardinhas...mmm!.

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