Aunque su
término municipal es muy amplio, el casco urbano de Odemira se situa sobre un
pequeño monte en anfiteatro. Desde el alto donde otrora hubiera un catillo, el entramado de casas muy blancas desciende hacia el río Mira, que nace en el interior de la Sierra del Caldeirão y que, a
partir de aquí es navegable hasta su desembocadura, en Vila Nova de Milfontes.
Mientras recorriamos el pueblo nos cruzamos con un nativo que se paseaba con un carrito lleno de tarrias con espejo retrovisor y hablaba consigo mismo de asuntos cuya trascendencia no me atrevo a valorar.
En uno de los
jardines de la villa, me llamó la atención una estatua en honor al boticario Damiano, una de
las personalidades mas curiosas del municipio que en el s. XV escribió un tratado
para enseñar a jugar al ajedrez. Fue el
creador de algunas jugadas, como el "Gambito de Damiano" y la defensa de Damiano o Portuguesa, hoy en dia sobradamente refutada, pero en la que aun recaemos algunos ajedrecistas pardillos.

