Dominando la Baixa desde una de las colinas más altas de la
ciudad, la historia del castillo cuenta con más de ocho siglos. Excavaciones
arqueológicas en el lugar dan cuenta de la existencia de un poblado fortificado
ya en el siglo VI de nuestra era, pero la construcción del castillo propiamente
dicho data de los siglos X y XI, cuando Al Uzbuna, tal como llamaban los
árabes a Lisboa, era una importante
ciudad portuaria musulmana. La medina se extendía en las laderas de la colina
hasta alcanzar el río y parte de la misma estaba también protegida por una
muralla.
La fortificación en la colina era, entonces, centro militar y residencia de altos mandatarios y nobles musulmanes, hasta que en 1147, Afonso Henriquez, primer rey cristiano de Portugal, conquistó la ciudad a los moros, quienes opusieron gran resistencia.
La leyenda en torno a
este asalto enaltece la figura de un caballero llamado Martim Moniz
quien para impedir que los moros
cerraban la puerta del castillo, se interpuso en el quicio, usando su propio cuerpo
como cuña, hecho que le costó la vida. La puerta que se encuentra en la Praca
Nova lleva su nombre evocando aquel legendario acontecimiento.
(Fuente: Mundo city)


