
El aventurero siempre trata de amoldarse a las costumbres locales. A tal efecto, averigua que eructar tras las comidas se valora en Marruecos como un signo de gratitud y buenos modales.
Enseguida empieza a dar muestras de su exquisita educación, ganándose la admiración y el respeto de los lugareños, que llegan incluso a compararle con el legendario Pepepótamo y su hipohuracanado grito.
Enseguida empieza a dar muestras de su exquisita educación, ganándose la admiración y el respeto de los lugareños, que llegan incluso a compararle con el legendario Pepepótamo y su hipohuracanado grito.
Costumbres locales, encantadoras.
ResponderEliminarJajajaja, que bueno Bajito, que recuerdos el Pepepótamo.
ResponderEliminarVas a todo gas con el blog ehhhh, menos mal que no querías hacerlo ;-)
Tu controlador personalizado de Patentes te avisa de que este dibujo no lleva firma ;-)
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