Tengo buenos amigos en Burgos y, cuando tengo oportunidad, acudo con alegria a visitarlos: Andres, Angela, Eva, Roberto, Jose, Bethoven, la propia Alegria...
A pesar de la calidez de estas gentes, el aventurero que, valga la redundancia, se aventura en Burgos debe llevar una rebequita.
Excepto en verano.
El verano alli dura desde Santiago hasta Santa Ana. Los duchos en el santoral ya se habran dado cuenta de que el verano este año ha caido en viernes.





